La peruana abre la puerta con un disfraz de Navidad que no deja nada a la imaginación. El repartidor de la tienda erótica trae un paquete y ella lo invita a pasar con una excusa cualquiera. Adentro hay un árbol a medio armar y luces tiradas en el suelo.
Ella se le acerca, lo agarra de la correa del pantalón y él ya entendió todo. Le hace una chupada de esas que dejan las piernas flojas, y después se apoya en el sofá para que se la cuele de a perro. El gorro de Santa se le cae dos veces y las dos veces lo recoge.
Todo grabado casero y sin pose, un porno peruano de esos que se filman con la casa todavía desordenada. Al final ella le firma la guía de entrega con el disfraz medio abierto.
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