Aparenta ser la más santa de todas, pero en cuanto se sienta en la silla de la sala cambia todo. Se quita la blusa despacio, queda en falda nada más, y el pata ya entiende por qué la trajo a su depa. Lámpara vieja en la esquina, una mesa al costado, nada montado.
Se sube encima de él, ahí mismo en el sillón, y cabalga como si llevara años practicando. La misma que saludaba bajito ahora manda ella, se para en las piernas y baja con todo el peso. Él la agarra de la cintura y le sigue el ritmo. Un video más de peruanas cogiendo sin pensar en la cámara. Ella baja una última vez, se queda sentada arriba y se ríe sin hacer ruido.
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