El jefe le propone grabarla y ella acepta sin pensarlo dos veces. La peruana se acomoda en la cama y le baja la ropa interior al pata de una. Se la mete a la boca despacio, lo mira mientras lo hace, y él solo se recuesta a disfrutar.
Ambos están a medio vestir, con la ropa interior tirada por la cama. Ella le trabaja la pito con calma, a ratos se detiene y sigue como si tal cosa. En el porno peruano casero de este estilo la luz es la del cuarto, ni más ni menos.
Suena el celular de él una vez y nadie lo contesta. Ella ni se inmuta y sigue mamando hasta que la grabación corta.
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