La jovencita se queda solo con las medias negras y se tiende en la cama. Él llega de una, le levanta las piernas y se la mete por el culo sin preámbulo. Ella chilla bajito, agarra la sábana y aguanta.
La lámpara del velador sigue prendida y alumbra todo. Él arranca despacio y después levanta el ritmo, y ella solo se queja más fuerte con cada empuje. En un momento paran, ella respira hondo y se acomoda, y siguen de donde habían quedado. De las mujeres peruanas que aguantan una cogida así, esta flaca lo hace con una cara de gusto que no se puede disimular. El video corta con ella todavía boca abajo, respirando fuerte.
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