Se puso la lencería nueva sin pensar en nadie, pero cuando su hijastro la cruzó en el pasillo, las cosas se fueron al diablo. Ella lo empujó a la cama y se puso a chupársela ahí mismo, con las cortinas de mariposas al fondo y la luz de la tarde dando de lleno en el cuarto.
Después se puso de a perro y el flaco no perdonó: la agarró del pelo y la cogió como si llevaran años en esto, ella jadeando contra la almohada. Nada que ver con esos videos armados de peruanas cogiendo; esto es real y se nota. Cuando ya no falta nada, ella se baja de la cama, se acomoda la ropa y se va al baño como si nada hubiera pasado.
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