La madura llega del gimnasio y ni se quita las medias. Se tiende en la cama con la parte de abajo abierta y él le mete la pichula de una. Tiene las piernas duras de tanto entrenar y se le nota en cada empuje que le da.
Ella lo agarra de la espalda y se lo acerca más. Coge con ganas, todavía sudada del ejercicio, y en un momento se detiene, se acomoda las medias y sigue como si nada. La toalla del gimnasio sigue tirada al costado de la cama y nadie la mira. Así se ven las peruanas cogiendo cuando llegan con energía, sin pose y directas al grano. El video corta con ella todavía sentada encima, acomodándose el pelo.
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