La flaca sabe exactamente lo que hace. Se arrodilla frente a su pareja, que sostiene la cámara, y baja el cierre sin apuro. No hay luces montadas, solo el velador prendido y el cuarto tal cual.
Se mete la pichula a la boca y va con calma, mirando a la cámara de vez en cuando. Después se recuesta, se baja la pantaleta ella sola y se empieza a tocar. En la tele de fondo suena algo que nadie está mirando.
Es de esas peruanas xxx caseras que se graban sin pensarlo dos veces. Ella cierra los ojos un rato, sigue a su ritmo y al final se acomoda el pelo. La grabación corta ahí.
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