La flaca está parada junto al sillón con la falda subida y el calzones clavado entre esas nalgas grandes. Se toma su tiempo, mueve el poto de un lado al otro mientras baja la prenda hasta las caderas. La única luz de la sala es la del velador de fondo. No hay nadie más, solo ella y el celular apoyado en alguna parte.
Se da vuelta y se agarra una nalga con cada mano. Las aprieta despacio, como sabiendo lo que provoca. Es de esas peruanas xxx que se graban sin montar nada, en la casa de siempre, con la ropa puesta y sin quitar ni las sandalias. Después se sienta en el brazo del sillón, con el calzones hundido, y se queda mirando a la cámara un buen rato.
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